estrellasPara comprender como se conserva la energía en las estrellas que son los soles que iluminan y les dan calor a los planetas en las diferentes galaxias del universo, debemos saber como se realiza ese acontecimiento en el que se produce una transformación y porque es continua.

Debemos conocer también de qué sustancias están formadas puesto que sus componentes son diferentes a las materias de cada una de las entidades que ya conocemos en nuestra tierra y las que forman los demás astros del espacio sideral.

Sabemos que todas las materias están integradas por una unidad básica que se llana átomo, incluyendo los seres vivientes y las plantas, pero a su vez estos átomos están formados por diminutas partículas electrizadas, que son tan pequeñas que no se pueden ver y se conocen como protones y electrones y que al unirse forman los átomos. Los electrones tienen carga eléctrica positiva y son el núcleo o centro del átomo. Los protones tienen carga eléctrica negativa y constituyen la corteza de los átomos. Los átomos que son parte de un cuerpo simple ya unidos forman la molécula. Las moléculas configuran una estructura estable o sea la materia. Y las materias son las sustancias principales de los objetos que tienen diferentes elementos que entran en su composición, ya sean compactos, blandos, sedimentos, etc.

Antes de ofrecer la explicación de este inquietante suceso sobre cómo se produce esa energía nuclear en las estrellas, tenemos que saber que las materias en los soles están presentes solo en forma de gases, porque no tienen un cuerpo sólido como los planetas. Entonces podemos decir que la energía en las estrellas o soles de las diversas galaxias del universo se conserva gracias a los fenómenos de la fisión y la fusión, que se realizan constantemente en ellas mismas.

Por ejemplo nuestro sol está compuesto casi exclusivamente por núcleos aislados de hidrógeno y de helio, que son los dos elementos más ligeros, y de otros elementos en pequeñas cantidades. El hidrógeno es un gas que se emplea en metalurgia para obtener metales de alta pureza. Helio es un gas noble y se emplea para llenar globos y dirigibles y las reacciones de estos dos componentes no son químicos sino nucleares. Se conocen dos tipos de reacciones nucleares. Núcleos de elementos pesados, tales como el uranio pueden dividirse y a este proceso se le llama fisión nuclear. Los núcleos de elementos ligeros, como el helio y el hidrógeno, pueden reunirse y a esto se le llama fusión nuclear. La fisión se produce cuando los átomos son bombardeados por neutrones y al desintegrarse la materia se convierte en energía. A su vez las reacciones de la fusión que es la acción que resiste o se opone a la otra acción obrando en sentido contrario y se conocen como reacciones nucleares que son como la explosión de una bomba atómica o de hidrógeno, se realizan por las altas presiones en intensas temperaturas que este proceso causa. Los rayos cósmicos que son torrentes de partículas con cargas eléctricas, desintegran los átomos con que chocan y nacen nuevas partículas. Esto se convierte en una continua reacción de que la materia se transforma en energía por medio de la fisión y con las reacciones de la fusión se reúnen los pequeños núcleos que han sido desintegrados y así la energía se modifica en materia. Ambas liberan grandes cantidades de energía, por lo que la actividad de las estrellas o soles es permanente, sosteniéndose a sí mismas. Se calcula que nuestro sol tiene en su interior una temperatura de treinta millones de grados centígrados. La energía solar, despedida principalmente en forma de calor y luz, se originan en la reacción nuclear.

Si los científicos han descubierto que aunque los astros estén formados por elementos que pertenecen al grupo de los inanimados o sea que no tienen vida, las galaxias evolucionan, pueden cambiar como los organismos, porque algunos planetas son absorbidos por sus estrellas o también porque estas pueden desaparecer. Aquí se plantea una pregunta se apagará el sol algún día. Según los astrónomos podemos estar tranquilos porque el sol tiene nueve o diez millones de años de antigüedad y que pasarán otros cien mil millones antes de que su energía se consuma.

Por Jorge Erasmo Bustillo